scarlata
Poeta veterano en el portal.
En la caída de la tarde
te incito a pronunciar mi nombre.
Oh, silencio, qué a destiempo llegas,
no abarcas el tic tac de los relojes.
Podría ser todo en ti una palabra.
Podrían tu manos contener
el esbozo nocturno del universo,
la espesura de una piel que eriza.
Pero no eres nada, o nadie.
No añades al tiempo ni una coma.
Rozas el alambre de una muerte indecisa
y yo, cadáver, buceo en el tiempo
para rescatar mi desnudez y ofrecértela.
Siempre fue tuya.
Como el rastro de la voz sobre los telegramas.
te incito a pronunciar mi nombre.
Oh, silencio, qué a destiempo llegas,
no abarcas el tic tac de los relojes.
Podría ser todo en ti una palabra.
Podrían tu manos contener
el esbozo nocturno del universo,
la espesura de una piel que eriza.
Pero no eres nada, o nadie.
No añades al tiempo ni una coma.
Rozas el alambre de una muerte indecisa
y yo, cadáver, buceo en el tiempo
para rescatar mi desnudez y ofrecértela.
Siempre fue tuya.
Como el rastro de la voz sobre los telegramas.