Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si supieras de su sonrisa,
te enredaderías en ella como agua en el oceano,
si supieras de sus manos,
el sol enrojesería con cada rayo que sale de ellas.
Si conocieras de sus ojos,
la luz palidecería buscando oscuridad,
si conocieras de sus labios,
los besos serían almohada mullida en tus mejillas.
Si latieras su corazón,
el ritmo te llevaría por senderos desangrados,
si ubicaras una de sus lágrimas,
desearías beberlas hasta ahogarte saciando la melancolía.
Si escucharas su voz,
los trinos serían versos interminables,
si visualizaras su sonrisa,
el tiempo quedaría prendado,
para no dar el próximo segundo.
Si de verdad le conocieras,
abrirías la puerta de tu hospedaje,
para que duerma tranquilo,
hasta mañana que es cuando desearás acompañarlo en su caminar....
te enredaderías en ella como agua en el oceano,
si supieras de sus manos,
el sol enrojesería con cada rayo que sale de ellas.
Si conocieras de sus ojos,
la luz palidecería buscando oscuridad,
si conocieras de sus labios,
los besos serían almohada mullida en tus mejillas.
Si latieras su corazón,
el ritmo te llevaría por senderos desangrados,
si ubicaras una de sus lágrimas,
desearías beberlas hasta ahogarte saciando la melancolía.
Si escucharas su voz,
los trinos serían versos interminables,
si visualizaras su sonrisa,
el tiempo quedaría prendado,
para no dar el próximo segundo.
Si de verdad le conocieras,
abrirías la puerta de tu hospedaje,
para que duerma tranquilo,
hasta mañana que es cuando desearás acompañarlo en su caminar....