Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Lavan nerviosos los ríos,
rocas que mojan sus aguas;
remojan los zumos míos
los carbones de tu fragua.
(Parece que cortan más,
tus besos, que mis guadañas)
Y suenan gemidos dulces,
de noche y de madrugada;
son los aires de mi boca
que a tu figura se agarran.
(Y azuzan con dulce aliento
los calores de tus nalgas)
Hundo mis pies en la tierra,
dejando mi huella marcada;
quisiera grabar la tuya,
en esta tierra mojada.
(Y luego sacar los moldes
y fundirlos en tu fragua)
Pero el tiempo no perdona,
toca desplegar las alas;
yo me quedaré en suspenso,
tú, alimentando tu flama.
(Y serán otros los fuelles
que te resoplen la llama)
rocas que mojan sus aguas;
remojan los zumos míos
los carbones de tu fragua.
(Parece que cortan más,
tus besos, que mis guadañas)
Y suenan gemidos dulces,
de noche y de madrugada;
son los aires de mi boca
que a tu figura se agarran.
(Y azuzan con dulce aliento
los calores de tus nalgas)
Hundo mis pies en la tierra,
dejando mi huella marcada;
quisiera grabar la tuya,
en esta tierra mojada.
(Y luego sacar los moldes
y fundirlos en tu fragua)
Pero el tiempo no perdona,
toca desplegar las alas;
yo me quedaré en suspenso,
tú, alimentando tu flama.
(Y serán otros los fuelles
que te resoplen la llama)
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