Manuel Avilés Mora
Pluma libre
¿Acaso fui tormenta?
Mis vientos son tus palabras,
y tus relámpagos, mi muerte...
Amo hasta el último grano de tierra
que arrastras en tu huida.
No encuentran mis manos
el frío de tu mármol,
y agoniza de melancolía
todo poema nacido de mi pluma.
Acaso fui tormenta, si;
quizás solo fui un soplido perdido
en la inmensa fuerza de tu adiós.
Se vuelven confusos
todos los poemas que te mando;
vuelven a mí, con un puñado de nada
en cada letra, en cada verso.
Y por fin,
me vuelvo tormenta
en el mundo del silencio
que recostado en tus palabras
se alimenta de mi hombría
y vomita en mis alientos.
La polvareda que levantó tu adiós
en el camino seco de mi alma,
está asfixiando el recuerdo,
que se vuelve arena, deslizándose
rápida en el reloj destrozado
que antes regalaba tu tiempo.
Mis vientos son tus palabras,
y tus relámpagos, mi muerte...
Amo hasta el último grano de tierra
que arrastras en tu huida.
No encuentran mis manos
el frío de tu mármol,
y agoniza de melancolía
todo poema nacido de mi pluma.
Acaso fui tormenta, si;
quizás solo fui un soplido perdido
en la inmensa fuerza de tu adiós.
Se vuelven confusos
todos los poemas que te mando;
vuelven a mí, con un puñado de nada
en cada letra, en cada verso.
Y por fin,
me vuelvo tormenta
en el mundo del silencio
que recostado en tus palabras
se alimenta de mi hombría
y vomita en mis alientos.
La polvareda que levantó tu adiós
en el camino seco de mi alma,
está asfixiando el recuerdo,
que se vuelve arena, deslizándose
rápida en el reloj destrozado
que antes regalaba tu tiempo.