• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Zorra blanca

prisionero inocente

Poeta que considera el portal su segunda casa
En las mañanas frías encuentro vértebras de pájaro en el suelo.
Escucho los sarcófagos como llaman a viejos marineros
pero ellos se pudren de vivos en un obelisco
y se ríen de mis manos donde hay anclas de goma,
mis manos alzadas como girasoles del recuerdo
que sirven de semáforo cuando la muerte cruza con su camión cargado de adolescentes,
cuando ya no hay guitarras para desangrar.

Me siento culpable del aceite donde hierven los ángeles
en las mañanas frías;
del festín que engorda a poetas y a otra clase de adióses.

En las mañanas frías, amor mío, es la niebla quien canta
y mi lengua es un incienso de abandono,
la impaciencia hace una fila inmensa de deidades,
de mí se evaporan las costumbres de rezarle a tu figura dormida,
el alma se acuesta a la sombra de una pistola
-como una zorra blanca dentro del alma es la renuncia-
como una zorra.
 
Pues todos llevamos una zorra blanca en el alma que se camufla en ella y nos muerde cuando más nos arrecia el invierno en el corazón. Magnífica obra Marius. Mis aplausos querido amigo. Un fuerte abrazo.
 
Muy originales esas metáforas, concisas y bien manejadas para provocar ese particularidad surreal... Tal fórmula intensifica el contenido y además codifica el tema que obliga a varias lecturas para poder hallar lo que se dice o se siente al decir. Saludos.
 
En las mañanas frías encuentro vértebras de pájaro en el suelo.
Escucho los sarcófagos como llaman a viejos marineros
pero ellos se pudren de vivos en un obelisco
y se ríen de mis manos donde hay anclas de goma,
mis manos alzadas como girasoles del recuerdo
que sirven de semáforo cuando la muerte cruza con su camión cargado de adolescentes,
cuando ya no hay guitarras para desangrar.

Me siento culpable del aceite donde hierven los ángeles
en las mañanas frías;
del festín que engorda a poetas y a otra clase de adióses.

En las mañanas frías, amor mío, es la niebla quien canta
y mi lengua es un incienso de abandono,
la impaciencia hace una fila inmensa de deidades,
de mí se evaporan las costumbres de rezarle a tu figura dormida,
el alma se acuesta a la sombra de una pistola
-como una zorra blanca dentro del alma es la renuncia-
como una zorra.


Las imágenes crean y recrean como en un tiovivo. Podría leer y releer y sigo imaginando cada vez.

Qué bien sienta leer tus poemas Marius. Gracias.

Palmira
 
En las mañanas frías encuentro vértebras de pájaro en el suelo.
Escucho los sarcófagos como llaman a viejos marineros
pero ellos se pudren de vivos en un obelisco
y se ríen de mis manos donde hay anclas de goma,
mis manos alzadas como girasoles del recuerdo
que sirven de semáforo cuando la muerte cruza con su camión cargado de adolescentes,
cuando ya no hay guitarras para desangrar.

Me siento culpable del aceite donde hierven los ángeles
en las mañanas frías;
del festín que engorda a poetas y a otra clase de adióses.

En las mañanas frías, amor mío, es la niebla quien canta
y mi lengua es un incienso de abandono,
la impaciencia hace una fila inmensa de deidades,
de mí se evaporan las costumbres de rezarle a tu figura dormida,
el alma se acuesta a la sombra de una pistola
-como una zorra blanca dentro del alma es la renuncia-
como una zorra.
Siempre he admirado tu poesía surrealista, es como si sujetaras lo esencial de las palabras para decir cosas bellas. Me ha encantado el vivo sentir de tus versos. Saludos y abrazos amigo Marcus.
 
En las mañanas frías encuentro vértebras de pájaro en el suelo.
Escucho los sarcófagos como llaman a viejos marineros
pero ellos se pudren de vivos en un obelisco
y se ríen de mis manos donde hay anclas de goma,
mis manos alzadas como girasoles del recuerdo
que sirven de semáforo cuando la muerte cruza con su camión cargado de adolescentes,
cuando ya no hay guitarras para desangrar.

Me siento culpable del aceite donde hierven los ángeles
en las mañanas frías;
del festín que engorda a poetas y a otra clase de adióses.

En las mañanas frías, amor mío, es la niebla quien canta
y mi lengua es un incienso de abandono,
la impaciencia hace una fila inmensa de deidades,
de mí se evaporan las costumbres de rezarle a tu figura dormida,
el alma se acuesta a la sombra de una pistola
-como una zorra blanca dentro del alma es la renuncia-
como una zorra.


De mi se evaporan las costumbres
De rezarle a tu figura dormida...Qué grandes versos , es un verdadero placer volverte a leer gran poeta.
Abrazos desde mi mar azul.
 
En las mañanas frías encuentro vértebras de pájaro en el suelo.
Escucho los sarcófagos como llaman a viejos marineros
pero ellos se pudren de vivos en un obelisco
y se ríen de mis manos donde hay anclas de goma,
mis manos alzadas como girasoles del recuerdo
que sirven de semáforo cuando la muerte cruza con su camión cargado de adolescentes,
cuando ya no hay guitarras para desangrar.

Me siento culpable del aceite donde hierven los ángeles
en las mañanas frías;
del festín que engorda a poetas y a otra clase de adióses.

En las mañanas frías, amor mío, es la niebla quien canta
y mi lengua es un incienso de abandono,
la impaciencia hace una fila inmensa de deidades,
de mí se evaporan las costumbres de rezarle a tu figura dormida,
el alma se acuesta a la sombra de una pistola
-como una zorra blanca dentro del alma es la renuncia-
como una zorra.
Es interesante releer de nuevo este poema lleno de
temas de dudas, amor de intenciones cuarteadas,
relampago para una memoria de imagenes que
se desperezan en el parpado de lo soñado.
felicidades de nuevo. luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba