viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo hago las voces que te envuelven
de nociones fáciles y humanas,
yo hago el silencio que te llueve
en los oídos como llamas.
Yo te lindo, te libero y te capturo,
como la retina preda en el crepúsculo,
cada luciérnaga en su surco,
cada fulgor que la hace músculo.
Yo hago las sombras que te contrastan
hinchando tu luz, ombligo de estrella.
Yo hago el tiempo que te alcanza
en las uñas de tus manos quietas.
Yo te sirvo, te ordeno y me arrodillo,
en cada gesto que deslizas,
en cada labio frutal del Nilo
desparramando su cauce en liza.
Yo hago el amanecer de miel,
y los atardeceres de velas vastas.
Yo soy el sastre de tu piel
cuando te abrazas a la almohada.
Yo te invento, te desprecio y te busco,
desesperadamente en mi memoria,
con el instinto y el aliento vetusto
que rescribe experimentado mi historia.
de nociones fáciles y humanas,
yo hago el silencio que te llueve
en los oídos como llamas.
Yo te lindo, te libero y te capturo,
como la retina preda en el crepúsculo,
cada luciérnaga en su surco,
cada fulgor que la hace músculo.
Yo hago las sombras que te contrastan
hinchando tu luz, ombligo de estrella.
Yo hago el tiempo que te alcanza
en las uñas de tus manos quietas.
Yo te sirvo, te ordeno y me arrodillo,
en cada gesto que deslizas,
en cada labio frutal del Nilo
desparramando su cauce en liza.
Yo hago el amanecer de miel,
y los atardeceres de velas vastas.
Yo soy el sastre de tu piel
cuando te abrazas a la almohada.
Yo te invento, te desprecio y te busco,
desesperadamente en mi memoria,
con el instinto y el aliento vetusto
que rescribe experimentado mi historia.
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