Valen_Tina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alonso Vicent/Valen_Tina
Entre altura y anchura
la profundidad de la visión;
de dejarse llevar, de agarrarse,
de soltar el lastre si llega la ocasión.
Como un insecto que se desliza
por su única dimensión
para recoger las migajas
que por inservibles alguien dejó.
Una mota en los cristales
que dan al campo y al sol;
somos polvo sin gamuza
sedimento de lo que pasó.
Apenas una piña suspendida
en una rama a la que el cielo rozó
aprovechando cada gota de rocio
desafiando la sequía y el calor.
Hasta el propio polvo sueña
ser arena, ser piedra, ser calor
que alguien busque o necesite
que alguien dijo que encontró.
Vivimos en la placidez de ese sueño
buscando el tesoro que se nos arrebató
sumergidos en el lecho de un río,
moldeados por la corriente
como canto rodado que nunca rodó.

Entre altura y anchura
la profundidad de la visión;
de dejarse llevar, de agarrarse,
de soltar el lastre si llega la ocasión.
Como un insecto que se desliza
por su única dimensión
para recoger las migajas
que por inservibles alguien dejó.
Una mota en los cristales
que dan al campo y al sol;
somos polvo sin gamuza
sedimento de lo que pasó.
Apenas una piña suspendida
en una rama a la que el cielo rozó
aprovechando cada gota de rocio
desafiando la sequía y el calor.
Hasta el propio polvo sueña
ser arena, ser piedra, ser calor
que alguien busque o necesite
que alguien dijo que encontró.
Vivimos en la placidez de ese sueño
buscando el tesoro que se nos arrebató
sumergidos en el lecho de un río,
moldeados por la corriente
como canto rodado que nunca rodó.
