P
Paloma Martin
Invitado
La sangre bulle
cuando quieres
algo que no es tuyo.
El deseo te lanza,
con fuerza sobrenatural
a alcanzar eso,
que de ti huye.
Así fui yo contigo,
cuando aún no eras mío.
Escribí tantas veces tu nombre
lo dije tantas veces al aire.
Fue un rezo inventado,
pues no sé recitar de memoria,
ninguna plegaria.
Lo cierto es que algo te trajo a mi
de puro milagro.
Una foto tuya me acompañó
cuando caminé buscando
a otro a quien amar.
Me fui tan lejos
de tu indiferencia,
como pude
para sanar,
de mi locura por ti.
El destino fue mi cómplice,
(Dios no creo que avale la obsesión)
me ayudó cuando me bajé del tren,
que me dejó en la estación
donde nos vimos por última vez.
Porque allí me dices, fue,
que de mi te enamoraste.
Tal vez fue la piel que vestía:
ya no me cubrían retazos
de adolescencia tardía.
No sé qué viste en mi vestido
o en la piel que me cubría,
que despertó tu sentidos.
Tal vez fue mi perfume
ya no usaba esencias de niña
llevaba en la piel perfume de mujer.
Lo cierto es que quizás
fue una plegaria un conjuro
lo que hizo que al fin
me pudieras ver,
y que llegara a ser para ti
como el agua que te cubre
como el aire que respiras.
Así de cercana .
Así de necesaria.
cuando quieres
algo que no es tuyo.
El deseo te lanza,
con fuerza sobrenatural
a alcanzar eso,
que de ti huye.
Así fui yo contigo,
cuando aún no eras mío.
Escribí tantas veces tu nombre
lo dije tantas veces al aire.
Fue un rezo inventado,
pues no sé recitar de memoria,
ninguna plegaria.
Lo cierto es que algo te trajo a mi
de puro milagro.
Una foto tuya me acompañó
cuando caminé buscando
a otro a quien amar.
Me fui tan lejos
de tu indiferencia,
como pude
para sanar,
de mi locura por ti.
El destino fue mi cómplice,
(Dios no creo que avale la obsesión)
me ayudó cuando me bajé del tren,
que me dejó en la estación
donde nos vimos por última vez.
Porque allí me dices, fue,
que de mi te enamoraste.
Tal vez fue la piel que vestía:
ya no me cubrían retazos
de adolescencia tardía.
No sé qué viste en mi vestido
o en la piel que me cubría,
que despertó tu sentidos.
Tal vez fue mi perfume
ya no usaba esencias de niña
llevaba en la piel perfume de mujer.
Lo cierto es que quizás
fue una plegaria un conjuro
lo que hizo que al fin
me pudieras ver,
y que llegara a ser para ti
como el agua que te cubre
como el aire que respiras.
Así de cercana .
Así de necesaria.
Última edición por un moderador: