P
Paloma Martin
Invitado
Si de una poetisa te enamoras,
antes de surcar esos mares
donde los veleros navegan
con el impulso de sus suspiros.
Hay cosas que debes saber.
y cree en lo que te digo,
pues no te miento ni deliro.
Debes saber que si te remontas
en su cielo, la hallarás a veces
de una cometa suspendida,
cuando vuela su imaginación
o en la luna perdida,
cuando la encuentra su inspiración.
Las matemáticas no son su fuerte
y le da igual cualquier teorema.
Domina muy bien las letras,
que son las que se rinden
ante ella, en sus poemas.
Son sus amores urgentes,
los momentos de creación.
Puede dejar en libretas
palabras claves,
y en servilletas
la llave de la puerta
a su próximo poema..
Es muy frágil,
sobre todo cuando escribe, su piel,
es de papel como la hoja.
Allí es donde deja sus horas
cuando de la piel se despoja.
Por último debes saber
que no es fácil reconocer
una poetisa entre la gente.
Saben disimular bien,
lo que las vuelve diferentes.
Para cuando te des cuenta,
si tienes suerte y la enamoras,
puedes llegar a ser el dueño
de esa mujer y de todas
sus poesías y sus sueños.
antes de surcar esos mares
donde los veleros navegan
con el impulso de sus suspiros.
Hay cosas que debes saber.
y cree en lo que te digo,
pues no te miento ni deliro.
Debes saber que si te remontas
en su cielo, la hallarás a veces
de una cometa suspendida,
cuando vuela su imaginación
o en la luna perdida,
cuando la encuentra su inspiración.
Las matemáticas no son su fuerte
y le da igual cualquier teorema.
Domina muy bien las letras,
que son las que se rinden
ante ella, en sus poemas.
Son sus amores urgentes,
los momentos de creación.
Puede dejar en libretas
palabras claves,
y en servilletas
la llave de la puerta
a su próximo poema..
Es muy frágil,
sobre todo cuando escribe, su piel,
es de papel como la hoja.
Allí es donde deja sus horas
cuando de la piel se despoja.
Por último debes saber
que no es fácil reconocer
una poetisa entre la gente.
Saben disimular bien,
lo que las vuelve diferentes.
Para cuando te des cuenta,
si tienes suerte y la enamoras,
puedes llegar a ser el dueño
de esa mujer y de todas
sus poesías y sus sueños.
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