jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
en un semáforo cualquiera
con la luz en rojo
me asalta de pronto
una idea que podría
utilizar para escribir
un poema
pero aunque tengo a la mano
papel y lápiz
decido no anotarla
y en vez de hacerlo cojo
el botellín de cerveza
que llevo en el portavasos del tablero
y le pego un trago
y veo la luz cambiar al verde
y le doy al gas
y el viento entra por
la ventanilla del auto
y me da en la cara
y me siento bien pensando
que en diez minutos más habré llegado
a la playa, y entonces
me tiraré debajo
de una sombrilla a llenar
poco a poco mis venas
con cerveza fría
mientras mi mente
va quedando cada vez más
vacía
de toda esa mierda poética
que a estas alturas del partido
sigue todavía sin saberse
para qué coño sirve
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