Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
En tus deseos más fervientes
deseas que esté a tu lado,
que nada interfiera con esta felicidad oculta
absorta de nuestros ojos.
Anhelas que las manos se junten
y los labios se besen,
que la noche no toque su nota
para no desaparecer cual cenicienta
de los cuentos.
Más tú y yo sabemos
que mis cadenas se aferraron a mis manos con fuego,
y mis pies,
entretejidos entre grilletes,
no permiten mover el cuerpo
ni el aviso, ni entre los dos el puente.
No hay punto que nos permita un abrazo,
por cuanto presa soy de la vida...
mi beso para ti,
es trascendente.
Y puede que se pierda en la inmensidad de las cosas,
en la nada de las mareas de la ausencia,
en tu mirada de momento hacia otro lado.
Pero siempre llega hasta ti mis sueños
por el simple hecho que te amo.
No estoy segura si este amor de locos tenga juicio,
o principio de un amanecer que no se vengue de mis intentos
en la inmensidad del impedimento.
Bien puede que no sobrevivan las flores de mis ojos
y muera la respiración de mi cuerpo,
lo único que no morirá es este beso
que después de mi alma en las cadenas
te seguirá trascendente
y sin ningún miedo.
deseas que esté a tu lado,
que nada interfiera con esta felicidad oculta
absorta de nuestros ojos.
Anhelas que las manos se junten
y los labios se besen,
que la noche no toque su nota
para no desaparecer cual cenicienta
de los cuentos.
Más tú y yo sabemos
que mis cadenas se aferraron a mis manos con fuego,
y mis pies,
entretejidos entre grilletes,
no permiten mover el cuerpo
ni el aviso, ni entre los dos el puente.
No hay punto que nos permita un abrazo,
por cuanto presa soy de la vida...
mi beso para ti,
es trascendente.
Y puede que se pierda en la inmensidad de las cosas,
en la nada de las mareas de la ausencia,
en tu mirada de momento hacia otro lado.
Pero siempre llega hasta ti mis sueños
por el simple hecho que te amo.
No estoy segura si este amor de locos tenga juicio,
o principio de un amanecer que no se vengue de mis intentos
en la inmensidad del impedimento.
Bien puede que no sobrevivan las flores de mis ojos
y muera la respiración de mi cuerpo,
lo único que no morirá es este beso
que después de mi alma en las cadenas
te seguirá trascendente
y sin ningún miedo.
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