Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Al tercer día, ella me dijo:
Ni a mi madre ni a mi familia
les importará tu trabajo en la gasolinera,
no te rebajarán por ello.
Luego, antes de salir para su casa,
ella me indicó:
Me has hecho muy feliz,
no pasará mucho tiempo, cariño,
hasta que te llame para quedar de nuevo.
Luego se alejó de mí,
subió en su nuevo coche
para alejarse entre las luces,
su osito en el cristal trasero,
movía la cabecita así, luego que no-no,
partió camino de su casa
mientras los cisnes de la noche
se disolvían por entre las nubes.
Pasaron nueve meses hasta que ella me llamó.
Jamás sabrá mis horas sobre el teléfono.
Ahora, encontrada su foto para recordarla,
cara a cara hable con el papel, directamente:
Y tú, que me propones mirarte con inocencia,
ser un árbol sin corazón, rama de tu tronco que no tiembla,
¿Qué es lo que vas a decirme?
ya sé: El amor que me negaste es el dolor que traerás.
¿Me curarás la quemadura del último beso que no me diste?
Ya no sé, si quiero decirte algo, ni tan siquiera preguntarte.
Y quieres venir sin venir, dices, como la ola que regresa
atravesando mares, hasta la antigua orilla.
Quieres hablar, hablarme extrañamente,
lo mismo que la música de un río.
Y qué es lo que voy a hacer,
solo deseo que el tiempo pase rápidamente
y tengo miedo,
ya sé,
ella no me verá, decidido,
voy a ocultarme en el lenguaje.
..
.
Jesús Soriano
.
Al tercer día, ella me dijo:
Ni a mi madre ni a mi familia
les importará tu trabajo en la gasolinera,
no te rebajarán por ello.
Luego, antes de salir para su casa,
ella me indicó:
Me has hecho muy feliz,
no pasará mucho tiempo, cariño,
hasta que te llame para quedar de nuevo.
Luego se alejó de mí,
subió en su nuevo coche
para alejarse entre las luces,
su osito en el cristal trasero,
movía la cabecita así, luego que no-no,
partió camino de su casa
mientras los cisnes de la noche
se disolvían por entre las nubes.
Pasaron nueve meses hasta que ella me llamó.
Jamás sabrá mis horas sobre el teléfono.
Ahora, encontrada su foto para recordarla,
cara a cara hable con el papel, directamente:
Y tú, que me propones mirarte con inocencia,
ser un árbol sin corazón, rama de tu tronco que no tiembla,
¿Qué es lo que vas a decirme?
ya sé: El amor que me negaste es el dolor que traerás.
¿Me curarás la quemadura del último beso que no me diste?
Ya no sé, si quiero decirte algo, ni tan siquiera preguntarte.
Y quieres venir sin venir, dices, como la ola que regresa
atravesando mares, hasta la antigua orilla.
Quieres hablar, hablarme extrañamente,
lo mismo que la música de un río.
Y qué es lo que voy a hacer,
solo deseo que el tiempo pase rápidamente
y tengo miedo,
ya sé,
ella no me verá, decidido,
voy a ocultarme en el lenguaje.
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Jesús Soriano
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