Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Se arremolinan las horas pasadas
y me gritan recuerdos perdidos.
Desnudos pensamientos me calientan el alma
tostando lo más crudo;
lo recién nacido en versos que son mentira.
Anudan sus frondosas raíces,
asfixiando el verbo con su abrazo;
no transportan oxigeno
las letras por las venas que los riegan.
Amanece un poema lívido y ensangrentado
por la hemorragia de sentimientos
que conforman cada verso;
cada cuarteto o cada soneto ya terminados,
que solo dicen lo que siente mi alma
sin orden ni concierto.
Tropezando van los pies descalzos
de tanto te quiero inmerecido;
de tantas cosas dichas en ese lenguaje desconocido
y tramposo, que regurgita mentiras
y va formando volutas de niebla
que vuelve ciegos los antes claros ojos del mundo.
Se arremolinan las horas pasadas;
me están gritando recuerdos de humo.
y me gritan recuerdos perdidos.
Desnudos pensamientos me calientan el alma
tostando lo más crudo;
lo recién nacido en versos que son mentira.
Anudan sus frondosas raíces,
asfixiando el verbo con su abrazo;
no transportan oxigeno
las letras por las venas que los riegan.
Amanece un poema lívido y ensangrentado
por la hemorragia de sentimientos
que conforman cada verso;
cada cuarteto o cada soneto ya terminados,
que solo dicen lo que siente mi alma
sin orden ni concierto.
Tropezando van los pies descalzos
de tanto te quiero inmerecido;
de tantas cosas dichas en ese lenguaje desconocido
y tramposo, que regurgita mentiras
y va formando volutas de niebla
que vuelve ciegos los antes claros ojos del mundo.
Se arremolinan las horas pasadas;
me están gritando recuerdos de humo.