Triste soledad es la tristeza,
dando lugar a la muerte de un poeta,
al quedarse vacío en sentimientos y letras.
Triste soledad es la tristeza,
el sentir del poeta se quedó en nostalgia,
pues al perder el trovador la inspiración,
desapareció también su magia.
Sus manos, cesaron en firmeza
al dudar la pluma en escribir
el sentir que pasaba por su cabeza.
Sobre su mesa de nogal,
bolas de papel en blanco adornaban su espacio,
arrugadas por la desesperación
al verse incapaz de crear un verso.
¡No, no puede escribir el poeta
hallándose su corazón vacío,
deambulando por campos de ensueño y
sin fuerza que lo mantenga
mientras camine por la región del olvido!
(Pobre poeta que va mendigando ternura
cual caminante sigue el cauce de un río
tratando de hallar el manantial
donde saciar su sed con el agua pura.)
El espejo de bronce,
en el cual se mira tras despertar cada mañana,
ya no mostraba el rostro de mirada alegre y ojos brillantes,
sino la de su alma apesadumbrada.
(Desdichado poeta
que deambula por el boulevard de la quimera
cual abeja va de flor en flor buscando el néctar
para llevar a su colmena.)
Buscaba a través del tiempo,
viejos recuerdos que le hicieran revivir,
tratando de hallar el elixir del romance,
vagando por jardines de ensueño,
sumido en profundo pensamiento.
Miraba el poeta a través de la ventana,
como los pajarillos revoloteaban de rama en rama
tratando de guarecerse de la fina lluvia
que caía en la triste mañana.
Cada hora que pasaba,
su juicio languidecía cual flor
se marchita al faltar el agua.
Sentíase morir el poeta,
al no poder escribir una letra,
una palabra que pudiera despertar el espíritu
que sentía como le abandonaba.
Vio entonces, unas palomas que
se posaban en la repisa de su ventana
deshaciéndose del agua que sus plumas portaban,
brindándose a la postre a través de sus picos
lo que parecía ser signos de amor.
Revivía nuevamente el bardo,
a su cerebro llegaron sentires de antaño,
sus trémulas manos, tornaron a firmeza y
los versos reanudaron el sentido olvidado.
Absorto en sus letras,
empezó a hacer poesía
mientras a través de su ventana,
el día mostraba los primeros signos del ocaso
dejando para más adelante
mientras su alma le acompañe
la "muerte de un poeta".
Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados
7/09/2014
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