viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cada noche le cuesta morir,
porque le asusta nacer cada día.
Y el silencio se troca en herida,
que todo lo acuna,
que le obliga a dormir.
El sueño se cierne sobre él,
como plomo que se funde en su sangre.
Le pesa el tiempo, el reloj arde.
Le pesan los párpados,
le pesaron ayer.
Y un verso tras otro, calma su miedo,
y el ataúd de blancas sábanas
espera la última batalla
que cuenta a su diario,
su amigo serio.
Descubre su propia herida,
no sueña porque no sabe morir.
Y cada noche le cuesta dormir,
porque le cuesta nacer cada día.
porque le asusta nacer cada día.
Y el silencio se troca en herida,
que todo lo acuna,
que le obliga a dormir.
El sueño se cierne sobre él,
como plomo que se funde en su sangre.
Le pesa el tiempo, el reloj arde.
Le pesan los párpados,
le pesaron ayer.
Y un verso tras otro, calma su miedo,
y el ataúd de blancas sábanas
espera la última batalla
que cuenta a su diario,
su amigo serio.
Descubre su propia herida,
no sueña porque no sabe morir.
Y cada noche le cuesta dormir,
porque le cuesta nacer cada día.