César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se sigue hacia adelante.
Uno no sabe como.
Anestesiado,
muerto como un asteroide
no brazos
no ganas
chorreando vómito
y con un no sé qué mutilado
en el alma. Quizas,
para siempre.
Se sigue.
Sin manzanas
naranjas.
Desértico,
sin brisas
resequedad angustiosa,
falta de latidos.
Desgradable sensación de nada.
Uno sigue.
Sin pies,
en el hueso sangrante
dos bastones que escuecen
gangrenados.
Rogando en silencio
catástrofes
finales
monedas cortantes.
Uno, como puede,
sigue hacia adelante.
Instintivo
como un pelícano
artero.
Cazando aire.
Se sigue, pues, hasta el final
de la maldita miseria
mordiendo tripas
y desangrando lentas vidas...
Directo hacia las lanzas
que atractivas relucen
cien, ciento diez metros
más abajo.
Septiembre y tentadoras lanzas - 2014.
César Guevara.
Uno no sabe como.
Anestesiado,
muerto como un asteroide
no brazos
no ganas
chorreando vómito
y con un no sé qué mutilado
en el alma. Quizas,
para siempre.
Se sigue.
Sin manzanas
naranjas.
Desértico,
sin brisas
resequedad angustiosa,
falta de latidos.
Desgradable sensación de nada.
Uno sigue.
Sin pies,
en el hueso sangrante
dos bastones que escuecen
gangrenados.
Rogando en silencio
catástrofes
finales
monedas cortantes.
Uno, como puede,
sigue hacia adelante.
Instintivo
como un pelícano
artero.
Cazando aire.
Se sigue, pues, hasta el final
de la maldita miseria
mordiendo tripas
y desangrando lentas vidas...
Directo hacia las lanzas
que atractivas relucen
cien, ciento diez metros
más abajo.
Septiembre y tentadoras lanzas - 2014.
César Guevara.