elissp
Poeta recién llegado
Llueve un silencio en gotas de tristeza,
una melancolía guardada que cobra fuerza
y me hace suya... desgloso los sentidos lentamente
en la bañera y con el lápiz tallo todos mis delirios.
Después, las lágrimas bañan los oscuros aposentos
en un límpido espectáculo, ya no importa si cierro o abro
los ojos. La marea retuerce el suelo con esa resaca;
Un dejo de agonía prematura, de amargura...
Una ausencia que asoma; ese inefable dolor
del vientre cuando caemos de una gran altura, el miedo
a lo desconocido, a la figura en el espejo:
de que me trague y me lleve lejos.
Y le temo a la existencia vacía e indiferente,
a colgar bombillas de colores para no mirar
muy lejos, y dejarse vencer por corrientes ilusorias.
!Más valdría vivir en Oz o en el país de las maravillas!
Dejo mi huella en la arena que el mar borrará;
sentir que no siento y morir viviendo, con los zapatos
pulcros y una medalla de viruta en el pecho...
Comer del viento y de sus habitantes.
una melancolía guardada que cobra fuerza
y me hace suya... desgloso los sentidos lentamente
en la bañera y con el lápiz tallo todos mis delirios.
Después, las lágrimas bañan los oscuros aposentos
en un límpido espectáculo, ya no importa si cierro o abro
los ojos. La marea retuerce el suelo con esa resaca;
Un dejo de agonía prematura, de amargura...
Una ausencia que asoma; ese inefable dolor
del vientre cuando caemos de una gran altura, el miedo
a lo desconocido, a la figura en el espejo:
de que me trague y me lleve lejos.
Y le temo a la existencia vacía e indiferente,
a colgar bombillas de colores para no mirar
muy lejos, y dejarse vencer por corrientes ilusorias.
!Más valdría vivir en Oz o en el país de las maravillas!
Dejo mi huella en la arena que el mar borrará;
sentir que no siento y morir viviendo, con los zapatos
pulcros y una medalla de viruta en el pecho...
Comer del viento y de sus habitantes.
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