UNA PALABRA TUYA...
Dime algo,
para que no se me escape la alegría de haberte hoy escuchado,
de haber estado en ti,
hablándote al oído,
de haberte, con un susurro, acariciado
Dime algo,
que nunca llegará tarde,
pues también tú llegaste antes de haberte yo alcanzado.
Dime algo,
para que como a mi ángel,
siga a tu mano encadenada.
Dime algo,
pues tu silencio me quiebra la voz,
pero no se calla mi alma
Dime algo,
que de un salto toco el cielo y,
mi alma grita y hasta las palabras me estallan
Dime algo,
que me calme este momento y
dar cauce a este torrente que,
por instantes amenaza con arrastrarme.
Dime algo,
pues mi corazón pasa del frío al fuego y,
te ama sin verte, con un amor ciego.
Dime algo,
para que mi muerte sea dulce, y
dulces sean los desgarros de mi alma.
Dime algo,
para no devorar la esperanza,
pues ya no sé si existes o,
tan solo eres un sueño
SHA.
UNA PALABRA TUYA...
Dime algo,
para que no se me escape la alegría de haberte hoy escuchado,
de haber estado en ti,
hablándote al oído,
de haberte, con un susurro, acariciado
Dime algo,
que nunca llegará tarde,
pues también tú llegaste antes de haberte yo alcanzado.
Dime algo,
para que como a mi ángel,
siga a tu mano encadenada.
Dime algo,
pues tu silencio me quiebra la voz,
pero no se calla mi alma
Dime algo,
que de un salto toco el cielo y,
mi alma grita y hasta las palabras me estallan
Dime algo,
que me calme este momento y
dar cauce a este torrente que,
por instantes amenaza con arrastrarme.
Dime algo,
pues mi corazón pasa del frío al fuego y,
te ama sin verte, con un amor ciego.
Dime algo,
para que mi muerte sea dulce, y
dulces sean los desgarros de mi alma.
Dime algo,
para no devorar la esperanza,
pues ya no sé si existes o,
tan solo eres un sueño
SHA.
Y si diciéndote ese algo,
apresó en ti la alegría y,
tus caricias en mi alma,
de susurros impregnado.
Si en cada algo que te diga,
llegare a tiempo alcanzado,
encadenando a tu pasado,
mis pies, mi alma y mis alas.
Si libando la tenue palabra,
tus gritos alcanzan el cielo,
estallando frágiles nubes,
en torrentes y cascadas.
Si el sonido de miradas,
en sueños irremplazables,
desgarran la dulzura del alba,
atisbando firmes esperanzas.
Quebraré las cuerdas de mi voz,
ahogaré mil silencios del alma,
gritando a los cuatro vientos,
el fuego que todo me arrasa.
Un beso que alcanza, amiga mía