jocastilla
Poeta recién llegado
El sol es un bombo de lotería,
que reparte premios por doquier
en un sorteo diurno de luz y color
y nocturno de ilusión y deseo.
Salió de su panza la Tierra,
cargada de sorpresas y regalos,
cual bolita caprichosa de bingo,
lanzada al espacio con la prisa
de un marcador electrónico de lotería.
Yo giro con ella como una peonza
y surco el espacio cual veloz diana
y como acrobático balón de basket.
Soy un regalo de la Naturaleza,
que debo compartir con los demás,
repartiendo perdón, amistad y paz.
Fui para mis padres un premio
a su apuesta arriesgada por la vida,
en una combinación ganadora de lotería,
con un montoncito de genes compartidos,
envueltos en un papel celofán.
Mis abuelos también apostaron por la vida
con sus apellidos y sus temperamentos;
y yo apuesto confiado en mis descendientes.
Mi suerte no fue caprichosa ni alocada;
sino trabajada con astucia de ajedrecista
y con pose de funambulista, que sortea
obstáculos de dioses, caudillos y banqueros,
que hacen dudar y caer en la confusión.
La señal de salida del jinete para mi carrera
la dio el médico al nacer yo sietemesino,
cuando dijo alegremente: "Iremos a su boda".
Reparto participaciones del número ganador,
que llevo en mis genes y en mi cerebro,
entre mis amigos y familiares para compartir
premios intangibles y espirituales
de paz, amistad, ilusión y empeño.
que reparte premios por doquier
en un sorteo diurno de luz y color
y nocturno de ilusión y deseo.
Salió de su panza la Tierra,
cargada de sorpresas y regalos,
cual bolita caprichosa de bingo,
lanzada al espacio con la prisa
de un marcador electrónico de lotería.
Yo giro con ella como una peonza
y surco el espacio cual veloz diana
y como acrobático balón de basket.
Soy un regalo de la Naturaleza,
que debo compartir con los demás,
repartiendo perdón, amistad y paz.
Fui para mis padres un premio
a su apuesta arriesgada por la vida,
en una combinación ganadora de lotería,
con un montoncito de genes compartidos,
envueltos en un papel celofán.
Mis abuelos también apostaron por la vida
con sus apellidos y sus temperamentos;
y yo apuesto confiado en mis descendientes.
Mi suerte no fue caprichosa ni alocada;
sino trabajada con astucia de ajedrecista
y con pose de funambulista, que sortea
obstáculos de dioses, caudillos y banqueros,
que hacen dudar y caer en la confusión.
La señal de salida del jinete para mi carrera
la dio el médico al nacer yo sietemesino,
cuando dijo alegremente: "Iremos a su boda".
Reparto participaciones del número ganador,
que llevo en mis genes y en mi cerebro,
entre mis amigos y familiares para compartir
premios intangibles y espirituales
de paz, amistad, ilusión y empeño.