Sommbras
Poeta adicto al portal
.
.
Cuando tus labios invocan tormenta, una aldea de besos florece en los ventanales de tu boca. Me incitas a que te tome del tallo y humedecerte de mi rocío, que despierten los besos que dormían la palidez de los años.
Hacia mí, te apresuras lentamente, queriendo descifrarme el oxímoron del amor. Una mujer con la llave y un hombre con la cerradura para ramonear el árbol de la vida y abrir la torre del amor. Ávido de caminos, me deslizo sobre los cristales de mi ternura y en ese beso tuyo mío nuestro, que con mi lengua doy muerte, nos besamos en un concierto de sentidos.
Oh besos que pasáis en la alta noche por la roja epidermis de los mares del amor. Luego la dejo en su cama y marcho a mi casa. El amor solo es una respuesta con demasiadas preguntas. Reflejo de ello es, mi inseguridad ante el maldito último broche de su sujetador.
..
Besas,
como un racimo de mariposas
sostenidas en los labios,
besas sorbiendo mis sombras
y colocas mis tres ciudades a oscuras.
Besas salva, leve,
permaneciendo en el relámpago del roce,
besas sembrando silencios entre nosotros
y yo, aherrojado a tu beso,
voy descansando en él,
como pajareando en un nudo de plumas.
Besas y eres nereida en la saliva,
entonces te pregunto,
no te pregunto,
dime que no es verdad,
que non è vero
que sólo me deseas.
Besas
como si mi sed pudiera salir por tu boca,
como si las lenguas musiquearan,
besas,
porque hay voz para escribir
otro beso.
Campana de tu ausencia es tu boca.
La tocas, me besas, la tientas,
como si estuvieses presente,
me dijeses que me amas,
y pudiera campanearte
en un mismo son detenido.
Para alguien que ha tenido un amor la palabra beso es compañía como la palabra sombra, hermosa como la palabra lapislázuli, necesaria como la palabra zapato.
. ...
..
Jesús Soriano
.
.
Cuando tus labios invocan tormenta, una aldea de besos florece en los ventanales de tu boca. Me incitas a que te tome del tallo y humedecerte de mi rocío, que despierten los besos que dormían la palidez de los años.
Hacia mí, te apresuras lentamente, queriendo descifrarme el oxímoron del amor. Una mujer con la llave y un hombre con la cerradura para ramonear el árbol de la vida y abrir la torre del amor. Ávido de caminos, me deslizo sobre los cristales de mi ternura y en ese beso tuyo mío nuestro, que con mi lengua doy muerte, nos besamos en un concierto de sentidos.
Oh besos que pasáis en la alta noche por la roja epidermis de los mares del amor. Luego la dejo en su cama y marcho a mi casa. El amor solo es una respuesta con demasiadas preguntas. Reflejo de ello es, mi inseguridad ante el maldito último broche de su sujetador.
..
Besas,
como un racimo de mariposas
sostenidas en los labios,
besas sorbiendo mis sombras
y colocas mis tres ciudades a oscuras.
Besas salva, leve,
permaneciendo en el relámpago del roce,
besas sembrando silencios entre nosotros
y yo, aherrojado a tu beso,
voy descansando en él,
como pajareando en un nudo de plumas.
Besas y eres nereida en la saliva,
entonces te pregunto,
no te pregunto,
dime que no es verdad,
que non è vero
que sólo me deseas.
Besas
como si mi sed pudiera salir por tu boca,
como si las lenguas musiquearan,
besas,
porque hay voz para escribir
otro beso.
Campana de tu ausencia es tu boca.
La tocas, me besas, la tientas,
como si estuvieses presente,
me dijeses que me amas,
y pudiera campanearte
en un mismo son detenido.
Para alguien que ha tenido un amor la palabra beso es compañía como la palabra sombra, hermosa como la palabra lapislázuli, necesaria como la palabra zapato.
. ...
..
Jesús Soriano
.