Órgano Subyacente

Karla Incauta

Reiniciándome
Repetidas veces, hacía notar,
aquellas exaltadas campanadas que gobernaban su ser,
mientras, un incendio incontrolable
bajaba por las pupilas de ambas ventanas

Desde el pequeño balcón de su rostro
se esforzaba por agrupar toda lluvia,
gotas intermitentes de esa pena que,
con profunda acuosidad y ceremonia
pudieran apagar todas las llamaradas del mundo
con un sólo abrir y cerrar de ojos...

"Tic- tac
tic- tac..".
Pudo observarse latiendo perpetuo
y girando el planeta a su propio centro
acusando entonces, llamado desde terrenos profundos
inaccesibles y aún vírgenes
en que un insignificante organismo balbuceaba su nombre...

"Toc, toc"
en la puerta se oía,
"¡No vayas!, escúchame!, ¡no vayas!"
-susurraba en uno de sus viajes oníricos
mientras trataba de cubrir sus miedos
aumentando la tonalidad de colores,
los mismos que ahora emanaban en forma de llamas
y en tonos rojos anaranjados

Ofreció a cambio el traslado de sus átomos
y así, con algo de suerte, salir del fondo
para husmear en la superficie...
-¿Quien hubiera imaginado que un Olmo
nos diera tantas peras y termináramos atorados
en tan siniestras circunstancias?- pensaba acongojado

Cierra y sella sus ventanas a ritmo epiléptico
antes de abandonar la oscuridad y abrazarse al fuego,
tal vez, quemarse a lo bonzo,
intentando dejar atrás los ríos que surcaron ambas mejillas
y juntaron océanos que de igual manera bebería...

Ahora mismo piensa que la certeza de la muerte en vida
no es necesaria para abandonarse a las escalas mayores del pesimismo,
los senderos de viajero frecuente serán otros y quedarán las butacas vacías
sosteniéndose en la esperanza, probablemente abrumadora,
de saber que serán ocupadas nuevamente,
pero ya en otra Era, tal vez en otra vida
o acaso en otro infierno...
 
Última edición:
Repetidas veces, hacía notar,
aquellas exaltadas campanadas que gobernaban su ser,
mientras, un incendio incontrolable
bajaba por las pupilas de ambas ventanas

Desde el pequeño balcón de su rostro
se esforzaba por agrupar toda lluvia,
gotas intermitentes de esa pena que,
con profunda acuosidad y ceremonia
pudieran apagar todas las llamaradas del mundo
con un sólo abrir y cerrar de ojos...

"Tic- tac
tic- tac..".
Pudo observarse latiendo perpetuo
y girando el planeta a su propio centro
acusando entonces, llamado desde terrenos profundos
inaccesibles y aún vírgenes
en que un insignificante organismo balbuceaba su nombre...

"Toc, toc"
en la puerta se oía,
"¡No vayas!, escúchame!, ¡no vayas!"
-susurraba en uno de sus viajes oníricos
mientras trataba de cubrir sus miedos
aumentando la tonalidad de colores,
los mismos que ahora emanaban en forma de llamas
y en tonos rojos anaranjados

Ofreció a cambio el traslado de sus átomos
y así, con algo de suerte, salir del fondo
para husmear en la superficie...
-¿Quien hubiera imaginado que un Olmo
nos diera tantas peras y termináramos atorados
en tan siniestras circunstancias?- pensaba acongojado

Cierra y sella sus ventanas a ritmo epiléptico
antes de abandonar la oscuridad y abrazarse al fuego,
tal vez, quemarse a lo bonzo,
intentando dejar atrás los ríos que surcaron ambas mejillas
y juntaron océanos que de igual manera bebería...

Ahora mismo piensa que la certeza de la muerte en vida
no es necesaria para abandonarse a las escalas mayores del pesimismo,
los senderos de viajero frecuente serán otros y quedarán las butacas vacías
sosteniéndose en la esperanza, probablemente abrumadora,
de saber que serán ocupadas nuevamente,
pero ya en otra Era, tal vez en otra vida
o acaso en otro infierno...
Tumulto ensombrecido de dolores y configuraciones que
dejan a los sentimientos navegar entre distintos rostros
de la experiencia. fabuloso, luzyabsenta
 

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