EL VINO
¡Qué delicia tiene el vicio
cuando con vino se inicia!
¿Habrá mayor injusticia
que no gozar del oficio?
No comprendo el sacrificio
de la renuncia al porrón,
tan redondo y coquetón
que mis carnes se estremecen,
y de tortura perecen
si de vino hay privación.
¿Que hasta el tímido se alegra...?
Es cuestión que todos saben
que los que en el vino acaben
no verán su suerte negra.
Hasta recuerdo a mi suegra
que una vez, en un entierro,
se portó como un becerro
por abusar de un tintorro
trasegado a puro morro,
lo que -sin duda- es un yerro.
Termino mi reflexión
con un vaso de buen vino
que cataré con el tino
que merece la ocasión.
¡Caigamos sin remisión
en el placer del pecado!
¡Al abstemio equivocado
invitemos a beber,
que es sublime proceder
porque el morapio es sagrado!
--..--
Chu
¡Qué delicia tiene el vicio
cuando con vino se inicia!
¿Habrá mayor injusticia
que no gozar del oficio?
No comprendo el sacrificio
de la renuncia al porrón,
tan redondo y coquetón
que mis carnes se estremecen,
y de tortura perecen
si de vino hay privación.
¿Que hasta el tímido se alegra...?
Es cuestión que todos saben
que los que en el vino acaben
no verán su suerte negra.
Hasta recuerdo a mi suegra
que una vez, en un entierro,
se portó como un becerro
por abusar de un tintorro
trasegado a puro morro,
lo que -sin duda- es un yerro.
Termino mi reflexión
con un vaso de buen vino
que cataré con el tino
que merece la ocasión.
¡Caigamos sin remisión
en el placer del pecado!
¡Al abstemio equivocado
invitemos a beber,
que es sublime proceder
porque el morapio es sagrado!
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Chu
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