P
Paloma Martin
Invitado
Si pudiera, querida hermana
ir en este momento a otro lugar
lejos en el espacio y el tiempo,
volvería a nuestra casa familiar,
allí donde una pequeña mujer
nacía en nosotras de cada juego,
anunciando las que íbamos a ser.
Si pudiera, querida hermana
observar tu rostro adolescente de nuevo,
la mirada tuya enlazada a mis manos,
en ese día que fui la pintora y tú modelo
daría hoy lo que fuera por devolver
algo de esa momentánea eternidad,
de guardar esos instantes en el papel.
La hermosa cara de ojos profundos
otea el mundo desde el dibujo aquel
plasmado está el amor que por ti siento,
eternizada tú, con tu pelo de rizos oscuros que
zigzagueantes, van escapando al tiempo
ir en este momento a otro lugar
lejos en el espacio y el tiempo,
volvería a nuestra casa familiar,
allí donde una pequeña mujer
nacía en nosotras de cada juego,
anunciando las que íbamos a ser.
Si pudiera, querida hermana
observar tu rostro adolescente de nuevo,
la mirada tuya enlazada a mis manos,
en ese día que fui la pintora y tú modelo
daría hoy lo que fuera por devolver
algo de esa momentánea eternidad,
de guardar esos instantes en el papel.
La hermosa cara de ojos profundos
otea el mundo desde el dibujo aquel
plasmado está el amor que por ti siento,
eternizada tú, con tu pelo de rizos oscuros que
zigzagueantes, van escapando al tiempo