Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
En una llaga de estrías dormidas
nace un hombre
desde los campanarios la orla
difusa crece y se ve desnucar
duendes de sus aureadas
nostalgias, piensa campaniforme
en el libar anestesiado de sus besos.
No la nombra,sus gemidos ocupan su disturbio
antagonista. Ella es y será siempre
la tejedora de la tela
donde atrapó su compasión.
Di tú espiga de heno
si la mies acariciada de los dedos
y el dibujo de tu mano acentuada
hace la moradura del eco en su voz
para mil y una vez perpetrar en su barriga
una semilla que construya otro campo
lleno de esperanza.
Reservados todos los derechos©
nace un hombre
desde los campanarios la orla
difusa crece y se ve desnucar
duendes de sus aureadas
nostalgias, piensa campaniforme
en el libar anestesiado de sus besos.
No la nombra,sus gemidos ocupan su disturbio
antagonista. Ella es y será siempre
la tejedora de la tela
donde atrapó su compasión.
Di tú espiga de heno
si la mies acariciada de los dedos
y el dibujo de tu mano acentuada
hace la moradura del eco en su voz
para mil y una vez perpetrar en su barriga
una semilla que construya otro campo
lleno de esperanza.
Reservados todos los derechos©
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