Manuel de Cilla
Poeta recién llegado
Flor marchita
Quise describirte en un fajo de versos,
pero ni aunque mil árboles cayeran
y se convirtieran en blanco papel,
podría describir lo que daría por un beso de tu boca.
El calor de tus encarnados labios,
calentaba la hoguera de mi cuerpo,
la locomotora averiada de mi corazón
que al sentir lejos tu pecho del mío, chirría en su desazón.
Y poco a poco te hiciste con mi vida,
dueña y señora, soberana de mis días,
y ahora solo soy arena, tierra de tus pies,
una flor de azahar marchita bajo tu piel.
Pero ahora estás tan lejos de aquí,
que los pétalos de esta flor se deprimen,
tristes por no estar cerca de ti,
lagrimales, llorosos, incoloros sin tu carmín.
Sin tu presencia la vida carece de sentido,
está ebria y dolorida como un tango de Gardel,
y aunque no espere tu vuelta con vehemencia,
las lágrimas brotan otro amanecer