Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
No digas ni una sola palabra en frenesí.
¡Calla!
Silencio deseo para mí,
porque las palabras suenan fuertes
cuando hablas
y puedo escucharlas
con los oídos sensibles del alma.
Puedo oírte con algo que no entiendes
aun cuando no hablas.
No intentes que te lo explique,
solo deja que coloque mis dedos en tus labios.
Permite que el reino del más profundo sin sentido
nos embargue,
nos cuele,
nos mate.
Oye y nada más oye
siente cómo te hablo en estos cien años
que deberán pasar a la memoria de no decir nada,
al abandono,
al canto sin comentarios.
¡Silencio! ¡Calla!
Que no digan más palabras tus labios
imítame a mí y el sello coloca en tu boca
y sigue oyendo con los nuevos sentidos que te he dado
para escuchar mi vida
desde tu alma.
¡Calla!
Silencio deseo para mí,
porque las palabras suenan fuertes
cuando hablas
y puedo escucharlas
con los oídos sensibles del alma.
Puedo oírte con algo que no entiendes
aun cuando no hablas.
No intentes que te lo explique,
solo deja que coloque mis dedos en tus labios.
Permite que el reino del más profundo sin sentido
nos embargue,
nos cuele,
nos mate.
Oye y nada más oye
siente cómo te hablo en estos cien años
que deberán pasar a la memoria de no decir nada,
al abandono,
al canto sin comentarios.
¡Silencio! ¡Calla!
Que no digan más palabras tus labios
imítame a mí y el sello coloca en tu boca
y sigue oyendo con los nuevos sentidos que te he dado
para escuchar mi vida
desde tu alma.
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