Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hundido en una noche ecuatoriana
( llenábasen con lirios mis resabios)
la brisa entró empapada en su ventana
con toda mi poesía hasta sus labios.
Desnuda de sonetos y canciones
voló una mariposa hasta su ombligo,
vencidas las fronteras y estaciones
caí sobre los panes de su trigo.
Las húmedas caricias de mi ambiente
en todo el continente de su piel
cruzaron como potros su occidente
rompiendo sus silencios de papel.
La lira de su ensueño descubierto
sonaba ante el andar de mis asechos;
por un momento la soñé despierto,
asido de la tierra de sus pechos...
( llenábasen con lirios mis resabios)
la brisa entró empapada en su ventana
con toda mi poesía hasta sus labios.
Desnuda de sonetos y canciones
voló una mariposa hasta su ombligo,
vencidas las fronteras y estaciones
caí sobre los panes de su trigo.
Las húmedas caricias de mi ambiente
en todo el continente de su piel
cruzaron como potros su occidente
rompiendo sus silencios de papel.
La lira de su ensueño descubierto
sonaba ante el andar de mis asechos;
por un momento la soñé despierto,
asido de la tierra de sus pechos...