darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sorbos de amor sangriento. (Otra Mas-darwinsin)
El ocaso calcina los rastros de sangre que quedaron en tu cuello,
se lastima ese amor en besos que me incitan a beber de tu pasión.
La inmortalidad juega al azar con la marchita tarde
que se troca en una noche azul que se despide en penumbras.
Y la luna hace el preámbulo de este deseo,
mientras tus manos se vuelven dagas en mi piel
tentándome a beberte en sorbos
para luego hacerte perecer ante mis antojos.
En lo recóndito de mi alma muerta siento esa deidad
que devora mis ganas de tenerte y de sentirte.
Depredar tu cuerpo hasta la saciedad,
hasta beber tu sombra,
hasta consumir tu aliento.
Intenso sentimiento que me embelesa,
me absorbe y condena,
a colmarme con tu elixir escarlata,
a poseer tu gélido corazón.
En lo más intrínseco de esta alma muerta
amo jugar ser cazador y presa,
pendiendo de la eternidad,
sentenciados a la sobriedad del silencio.
Se decapitan crueles recuerdos,
el sufrimiento de la eternidad me acongoja
y se suspira con ellos sin ver la claridad.
Amarnos en el anonimato de un secreto,
en una conversación saturada de versos
y de una copa con un vino carmesí,
para así después abrazarnos
hasta incinerarnos con el sol.
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