Soy marino sin barca,
poeta sin versos,
un beso sin puerto,
amor marinero
varado en dique seco.
Soy el caminante que ama,
ríe y llora,
el hombre que vive viviendo
y a veces siente que su corazón,
de a poco, va languideciendo.
Soy ese hombre que escribe y calla,
escucha y oye silencio,
capaz de amar por amor sin pedir nada,
ese humano que camina corazón en mano,
en busca de una mirada.
Soy pájaro sin alas,
labriego sin huerto,
errante de caminos donde habita el olvido,
bebedor del recuerdo.
Soy imperfecto y a la vez diferente.
Imperfecto, por volar en sueños y no despierto.
Diferente, por querer ser y dejar de ser quien soy
para así ser tu razón,
el perfume que impregne tu piel,
el sol que bese tus labios,
ser el tul que abrigue tu cuerpo,
luciérnaga de tu corazón,
la brisa que peine tu cabello.
Quisiera ser el sueño que se cuele en tu sueño,
depósito de el candor de tu mirada,
destinatario de el fuego de tus labios,
ser el escultor quien moldee tu cuerpo.
Ser aquel que te hizo tan feliz,
el pasado para vivirlo en presente y
no ser la agonía de tenerte y no tenerte.
Quisiera ser todas esas cosas o morir lentamente
siendo quien soy, una y mil veces.
Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados
21/10/2014