Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Un medio de vino manzanilla
Que mis versos regresen esta tarde
buscando de mí pueblo, su plazuela,
que añoro los naranjos y la huerta
el olor a hierbabuena y a canela.
El pan recién cocido y el café
hirviendo con el alba la esperanza,
de un cielo que promete generoso
agua de mayo en nubes de labranza.
Comerme un tomate con sal
con un medio de vino manzanilla,
jugando una partida al dominó
en el hogar del pensionista y su cuadrilla.
Por el camino que llega al cementerio
yo quiero pasear tranquilamente,
rodeado de olivos y cipreses
en un ocaso de cal y luz silente.
Que mis versos escuchen las campanas
de la torre de la iglesia y la alegría,
del labriego que regresa con la luna
reflejándose en su frente algarabía.
De los niños que juegan a esconderse
detrás del limonero junto al pozo,
yo quiero que mis versos esta tarde
regresen a mis años de buen mozo.
Rafael Llamas Jiménez
Que mis versos regresen esta tarde
buscando de mí pueblo, su plazuela,
que añoro los naranjos y la huerta
el olor a hierbabuena y a canela.
El pan recién cocido y el café
hirviendo con el alba la esperanza,
de un cielo que promete generoso
agua de mayo en nubes de labranza.
Comerme un tomate con sal
con un medio de vino manzanilla,
jugando una partida al dominó
en el hogar del pensionista y su cuadrilla.
Por el camino que llega al cementerio
yo quiero pasear tranquilamente,
rodeado de olivos y cipreses
en un ocaso de cal y luz silente.
Que mis versos escuchen las campanas
de la torre de la iglesia y la alegría,
del labriego que regresa con la luna
reflejándose en su frente algarabía.
De los niños que juegan a esconderse
detrás del limonero junto al pozo,
yo quiero que mis versos esta tarde
regresen a mis años de buen mozo.
Rafael Llamas Jiménez