Francisco de Torres
Poeta asiduo al portal
¡Qué importa que el mar
no renazca en tu cintura!
La espuma de tus besos
llegó hasta mi playa
cubierta del deseo de tus olas.
Emergiste del piélago
de mis caricias,
y te adentraste en el fondo
abismal de mi presencia.
¡Qué importa que el mar
no renazca en tu cintura!
Yo, nadador de tus noches,
surqué los corales
de tu cuerpo,
las algas de tu desierto talle.
Y en la sima de tu vientre,
las caracolas de mi amor
oyeron nuestro júbilo.
¡Qué importa que el mar
no renazca en tu cintura!
no renazca en tu cintura!
La espuma de tus besos
llegó hasta mi playa
cubierta del deseo de tus olas.
Emergiste del piélago
de mis caricias,
y te adentraste en el fondo
abismal de mi presencia.
¡Qué importa que el mar
no renazca en tu cintura!
Yo, nadador de tus noches,
surqué los corales
de tu cuerpo,
las algas de tu desierto talle.
Y en la sima de tu vientre,
las caracolas de mi amor
oyeron nuestro júbilo.
¡Qué importa que el mar
no renazca en tu cintura!