Kaatty
Poeta recién llegado
Por la madrugada
una estremecedora sirena
transita por Temuco,
mi querido Temuco.
Temuco que todo lo puede;
un pueblo dividido,
un pueblo oprimido,
un pueblo completamente podrido.
Y vuelve a sonar la sirena,
y vuelven a correr bomberos,
a correr policías,
a correr piedras y balazos;
vuelve a actuar la impotencia
de un pueblo desesperado,
aquel culpable del problema,
aquel que debería haberse extinguido
en el más profundo agujero.
Pero resiste,
resiste en el único grito de lucha
que a oídos sordos es ignorados.
Pero resiste,
resiste en el más sincero llanto de un viejo
que morirá sin ver a su pueblo liberado.
¿Liberado? ¡Pero si son libres!
Liberados del mismísimo demonio,
de ese maldito demonio;
ese que les abre la conciencia,
que les hace gritar,
que les hace luchar
en pos de la justicia,
de la única justicia,
de la única verdad.
una estremecedora sirena
transita por Temuco,
mi querido Temuco.
Temuco que todo lo puede;
un pueblo dividido,
un pueblo oprimido,
un pueblo completamente podrido.
Y vuelve a sonar la sirena,
y vuelven a correr bomberos,
a correr policías,
a correr piedras y balazos;
vuelve a actuar la impotencia
de un pueblo desesperado,
aquel culpable del problema,
aquel que debería haberse extinguido
en el más profundo agujero.
Pero resiste,
resiste en el único grito de lucha
que a oídos sordos es ignorados.
Pero resiste,
resiste en el más sincero llanto de un viejo
que morirá sin ver a su pueblo liberado.
¿Liberado? ¡Pero si son libres!
Liberados del mismísimo demonio,
de ese maldito demonio;
ese que les abre la conciencia,
que les hace gritar,
que les hace luchar
en pos de la justicia,
de la única justicia,
de la única verdad.