Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Tú envuelves todo,
tú tienes la cadencia del tiempo
en los ojos,
el mío parece fugarse
a tus confines,
cuando te busco en la tarde.
Yo te cubro de nubes celestes,
te cobijo entre soles mágicos
y brillas en mis ojos
como si hubieras sembrado diamantes,
en medio de mis pestañas tristes.
Yo te vivo,
te respiro inexistente,
te creo si me haces falta,
y en las manos te siento.
Te he seguido en la lluvia,
y la lluvia es de fuego,
y te has quemado tú,
y he ardido yo,
en los lindes de tu horizonte,
cuando llego a tú final
y no te encuentro
y te conviertes en gotas
apresuradas por secarse.
Yo te armo con gotas de roció,
y con pedacitos de ríos,
te dibujo la boca,
y te cubro con nubes celestes
y te cobijo entre soles mágicos,
tú brillas en mis ojos
como si hubieras sembrado diamantes
en medio de mis pestañas tristes.
Tú envuelves todo,
Tú tienes la cadencia del tiempo
en los ojos,
el mío parece fugarse
a tus confines,
cuando te busco en la tarde.
tú tienes la cadencia del tiempo
en los ojos,
el mío parece fugarse
a tus confines,
cuando te busco en la tarde.
Yo te cubro de nubes celestes,
te cobijo entre soles mágicos
y brillas en mis ojos
como si hubieras sembrado diamantes,
en medio de mis pestañas tristes.
Yo te vivo,
te respiro inexistente,
te creo si me haces falta,
y en las manos te siento.
Te he seguido en la lluvia,
y la lluvia es de fuego,
y te has quemado tú,
y he ardido yo,
en los lindes de tu horizonte,
cuando llego a tú final
y no te encuentro
y te conviertes en gotas
apresuradas por secarse.
Yo te armo con gotas de roció,
y con pedacitos de ríos,
te dibujo la boca,
y te cubro con nubes celestes
y te cobijo entre soles mágicos,
tú brillas en mis ojos
como si hubieras sembrado diamantes
en medio de mis pestañas tristes.
Tú envuelves todo,
Tú tienes la cadencia del tiempo
en los ojos,
el mío parece fugarse
a tus confines,
cuando te busco en la tarde.