Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El desolado soñador, cansado de dormir a cielo raso, montó sobre el caballo universal. El negro de la noche, la sombra que manaba de su estela, acudió para abrigarle con la muerte. Buscó la flecha del destino, y al galope se alejó sin echar la vista atrás. La mañana saludó sin previo aviso, y aquél, que oscurece lo que oculta, fue el espejo de otro hombre que nació de las estrellas. Gracias a ti... ¡Oh Sol! que propicias toda vida.