lucianoquilmes
Poeta asiduo al portal
El que se posa, incurable limitacion.
Aquel abre el tiempo sin tiempo.
Al mundo detiene serenamente,
Sin aparente propósito.
Las orbitas se hielan de silencio entrometido,
Se han de vencer todos aquellos andamios
De medidas por esta medida, como irreal por cierto.
Reposa de fin a principio.
Las mariposas, visitantes
sueñan con volar en lontananza, suspendidas.
Donde los picaflores petrifican,
en estrepitoso vuelo,
en fugaz movimiento,
aleteo , flor .
Se han de acariciar inmóviles, rio y mar, sal y azúcar.
Hasta Poseidón perderá su poder mitológico.
El minuto que se ancla en algún puerto, como colgado.
Pausando universos,
la lluvia se cuenta de a gotas,
tan fácilmente como lo imposible,
ansiosas por cumplir su ley, agua elemental.
Se han de atrasar los ocasos y prolongar las auroras boreales
Por qué el minuto aquel,
aquel en tu cuello
- inhalo – desaparece el mundo 60, 59, 58, 57…
Con mi corazón de viejo segundero.
Se posa mesurado y muere.
Tal cual el beso en tu piel, mi boca de verdugo.
En ese breve espacio, ingrávido, atemporal
¡Cuanta belleza¡
-exhalo- 3 , 2 , 1 , 0.
Aquel abre el tiempo sin tiempo.
Al mundo detiene serenamente,
Sin aparente propósito.
Las orbitas se hielan de silencio entrometido,
Se han de vencer todos aquellos andamios
De medidas por esta medida, como irreal por cierto.
Reposa de fin a principio.
Las mariposas, visitantes
sueñan con volar en lontananza, suspendidas.
Donde los picaflores petrifican,
en estrepitoso vuelo,
en fugaz movimiento,
aleteo , flor .
Se han de acariciar inmóviles, rio y mar, sal y azúcar.
Hasta Poseidón perderá su poder mitológico.
El minuto que se ancla en algún puerto, como colgado.
Pausando universos,
la lluvia se cuenta de a gotas,
tan fácilmente como lo imposible,
ansiosas por cumplir su ley, agua elemental.
Se han de atrasar los ocasos y prolongar las auroras boreales
Por qué el minuto aquel,
aquel en tu cuello
- inhalo – desaparece el mundo 60, 59, 58, 57…
Con mi corazón de viejo segundero.
Se posa mesurado y muere.
Tal cual el beso en tu piel, mi boca de verdugo.
En ese breve espacio, ingrávido, atemporal
¡Cuanta belleza¡
-exhalo- 3 , 2 , 1 , 0.
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