viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tienes que regalarte en serio, con las fuerzas de olvidarlo.
Entregarte del todo, y si se puede algo ajeno.
Sin mirar, casi sin querer, como si cayera un descuido.
Tú te das riendo como cristales alegres,
pero a cachitos difíciles en momentos extraños.
Y me hiero las manos al recogerte en las prisas
que han salido esperándote.
Tú te das, pero no te tengo,
te deslizas en pronombres que confunden tu entrega.
Te escondes en un te quiero de reojo y en voz baja.
Y cada vez que te escapas me hago tuyo.
Y aunque tú te des no eres de nadie.
Porque lo haces a ratos libres,
a ráfagas solidarias de un quizás
hecho de arena y espuma.
Tienes que regalarte en serio, entregarte del todo.
A mí me cabes íntegra,
hasta te quedo holgado en las noches secretas.
Entregarte del todo, y si se puede algo ajeno.
Sin mirar, casi sin querer, como si cayera un descuido.
Tú te das riendo como cristales alegres,
pero a cachitos difíciles en momentos extraños.
Y me hiero las manos al recogerte en las prisas
que han salido esperándote.
Tú te das, pero no te tengo,
te deslizas en pronombres que confunden tu entrega.
Te escondes en un te quiero de reojo y en voz baja.
Y cada vez que te escapas me hago tuyo.
Y aunque tú te des no eres de nadie.
Porque lo haces a ratos libres,
a ráfagas solidarias de un quizás
hecho de arena y espuma.
Tienes que regalarte en serio, entregarte del todo.
A mí me cabes íntegra,
hasta te quedo holgado en las noches secretas.