Lebowsky
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tus mejillas encendidas
y esos ojos que eclipsan la razón
han llamado a las puertas de mi caparazón.
Estirando el cuello
estrello el mutismo que nos aturde
como un violín en celo.
Me miras cual Medusa a su Perseo
sin serpientes en tu pelo deseo
acordar el rigor de tus movimientos
prisionero de eternos silencios pétreos.
Y tu sonido es la ley
de los líquidos que nos bañan
de la sangre que emana libremente
entre nuestras venas heridas.
Esos que eclipsan tus mejillas encendidas
han llamado a las puertas de la razón
estirando el cuello y ojos.
Estrello el violín que nos aturde
como un mutismo en celo
de mi caparazón.
y esos ojos que eclipsan la razón
han llamado a las puertas de mi caparazón.
Estirando el cuello
estrello el mutismo que nos aturde
como un violín en celo.
Me miras cual Medusa a su Perseo
sin serpientes en tu pelo deseo
acordar el rigor de tus movimientos
prisionero de eternos silencios pétreos.
Y tu sonido es la ley
de los líquidos que nos bañan
de la sangre que emana libremente
entre nuestras venas heridas.
Esos que eclipsan tus mejillas encendidas
han llamado a las puertas de la razón
estirando el cuello y ojos.
Estrello el violín que nos aturde
como un mutismo en celo
de mi caparazón.