joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una decena de gotas de rocío,
en plena madrugada,
abalanzadas al vacío, buscan
el sendero inexplicable de la ausencia.
Negada con porfía al olvido
una bandada de sueños inconformes
aletea sin cansancio
en concierto noctívago interminable.
Diez campanadas
resuenan al trasluz de la realidad;
el eco, reacio a brindar aliento,
hunde el badajo
en la senda de las fantasías.
El tiempo desde la trinchera
espera la oportunidad,
para correr los cerrojos
en procura de calma y consuelo.
Unos ojos bañados de invierno
dejan navegar la barca
de un corazón resquebrajado.
Danza en el horizonte
la ilusión de lo compartido.
Más allá, en un arco de iris de ensueño,
en el presagio de la aurora,
brotan diez lágrimas…
las conté una por una.
en plena madrugada,
abalanzadas al vacío, buscan
el sendero inexplicable de la ausencia.
Negada con porfía al olvido
una bandada de sueños inconformes
aletea sin cansancio
en concierto noctívago interminable.
Diez campanadas
resuenan al trasluz de la realidad;
el eco, reacio a brindar aliento,
hunde el badajo
en la senda de las fantasías.
El tiempo desde la trinchera
espera la oportunidad,
para correr los cerrojos
en procura de calma y consuelo.
Unos ojos bañados de invierno
dejan navegar la barca
de un corazón resquebrajado.
Danza en el horizonte
la ilusión de lo compartido.
Más allá, en un arco de iris de ensueño,
en el presagio de la aurora,
brotan diez lágrimas…
las conté una por una.
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