P
Paloma Martin
Invitado
Los niños que el cielo
me mandó son dos,
que por traviesos
me los han dado.
Que por divertidos
los ha extrañado,
hasta Dios.
Sus carcajadas son
el casacbel
que le puso Él
a la cola del cometa
en la que venían,
por si se sentían perdidos
en la inmensidad del planeta.
Atravesaron los cielos,
esos azules cortinados,
que nos separan del otro lado
para estar aquí conmigo.
Me hablan sin parar
ahora que es su merienda,
con la boca llena
de palabras, pan
y mermelada.
Mientras yo me empalago
con la dulce compañía
que me dan,
estos ángeles
con dientes de leche
y sonrisas de harina y sal.
me mandó son dos,
que por traviesos
me los han dado.
Que por divertidos
los ha extrañado,
hasta Dios.
Sus carcajadas son
el casacbel
que le puso Él
a la cola del cometa
en la que venían,
por si se sentían perdidos
en la inmensidad del planeta.
Atravesaron los cielos,
esos azules cortinados,
que nos separan del otro lado
para estar aquí conmigo.
Me hablan sin parar
ahora que es su merienda,
con la boca llena
de palabras, pan
y mermelada.
Mientras yo me empalago
con la dulce compañía
que me dan,
estos ángeles
con dientes de leche
y sonrisas de harina y sal.