marcia segura
Poeta adicto al portal
Aquí como estatua erguida,
Sofocada por el mismo sol,
¡día tras día!
A merced de las mañanas frías,
El musgo crece…
como lepra sin cura.
Solo,
el zamarreo imprevisto de la tierra dura,
Puede,
¡acrecentar los ojos! Y ¡vaciar los besos!
Besos,
que se maceraron con el tiempo.
Con el sabor a roble de viejos tiempos
Debajo,
de la ternura fosilizada,
Encontraras mi mano tibia.
Y mi boca inquieta y silvestre.
Sofocada por el mismo sol,
¡día tras día!
A merced de las mañanas frías,
El musgo crece…
como lepra sin cura.
Solo,
el zamarreo imprevisto de la tierra dura,
Puede,
¡acrecentar los ojos! Y ¡vaciar los besos!
Besos,
que se maceraron con el tiempo.
Con el sabor a roble de viejos tiempos
Debajo,
de la ternura fosilizada,
Encontraras mi mano tibia.
Y mi boca inquieta y silvestre.