lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Sucumbo a la tentación
del ardiente pensamiento,
que alojado en mis entrañas,
las convierte en llama y fuego.
Sin hacer frente al aliento
de aquel instinto salvaje,
que en el rondel de la noche
danza desnudo de nieve,
persigo un lecho de brasas,
donde la vida y la muerte
confluyan en el delirio
de una febril agonía.
Agonía que trence las sensaciones
en el cáliz de mi sangre,
y en los sudores y aromas...
donde perece mi carne.