Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Calado de lágrimas su pañuelo terrestre,
no encuentra consuelo la tarde llorosa.
Bate alas la ventana y filtra memorias
coloridas de antaño.
El aire es un suspiro de bocas agonizantes;
son tu boca y mi boca que sangran aún,
la quimera de juntos para siempre
en el degolladero inclemente del fracaso.
Pero tu boca todavía grita: Por qué no me quisiste nocturnal como tú.
Tu malicia exquisita enrosca lujurias;
mordiscas lasciva el fruto inmemorial
y tus ojos me miran diciendo: Te lo perdiste.
Y yo, ya no me asombro
de hasta dónde he llegado con tanta soledad,
porque la lluvia y el viento son pretextos,
como excusas son el sol y la noche
para tenerte en mí toda la vida.
No importa que no estés en realidad,
en esta tarde fría en que llueve
y te llevo como te llevaba: hecha
tizón vehemente a la cama conmigo.
Safe Creative: 1411292617699
no encuentra consuelo la tarde llorosa.
Bate alas la ventana y filtra memorias
coloridas de antaño.
El aire es un suspiro de bocas agonizantes;
son tu boca y mi boca que sangran aún,
la quimera de juntos para siempre
en el degolladero inclemente del fracaso.
Pero tu boca todavía grita: Por qué no me quisiste nocturnal como tú.
Tu malicia exquisita enrosca lujurias;
mordiscas lasciva el fruto inmemorial
y tus ojos me miran diciendo: Te lo perdiste.
Y yo, ya no me asombro
de hasta dónde he llegado con tanta soledad,
porque la lluvia y el viento son pretextos,
como excusas son el sol y la noche
para tenerte en mí toda la vida.
No importa que no estés en realidad,
en esta tarde fría en que llueve
y te llevo como te llevaba: hecha
tizón vehemente a la cama conmigo.
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