Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estoy escondida entre el peligro y la flor de la paz.
Peligro de muerte, de amor y final.
No me preguntes por mi ocaso,
ya sabes bien que el relámpago de sus manos
tarde o temprano me va a matar
y el amor que corre por mis venas
por el suelo de amores
correrá.
Estoy escondida en las montañas llenas de fosas;
en la más profunda de las trincheras de cadáveres
que me acusan día a día por mi vida
pero aman mi muerte.
Y yo aquí, pusilánime y sucia,
llena de barro e intenciones,
estoy escribiendo a tu dignidad mil canciones
para que no peque tu alma en mis dolores
y se funda en cada amor que me resta
antes de la arena de la sepultura.
Estoy llenándome de todas las razones
para escucharte sin oídos
y amarte con expresiones
que ni yo misma sé
como suenan en el alma.
Solo sé que vibran desde la montaña hasta tu vuelo,
esa libertad de poder gritar por mí
en honor a mi cautiverio.
Más yo,
te quiero infinitamente por eso
y te escribo mi testimonio en medio de flores silvestres, arena de monte y gente mala que matan el cuerpo, pero no el alma.
Esta noche estoy escondida para ti,
para poder escribirte.
Todo para poder decirte:
que te amo
y estas manos
están volando prontas
felices.
Peligro de muerte, de amor y final.
No me preguntes por mi ocaso,
ya sabes bien que el relámpago de sus manos
tarde o temprano me va a matar
y el amor que corre por mis venas
por el suelo de amores
correrá.
Estoy escondida en las montañas llenas de fosas;
en la más profunda de las trincheras de cadáveres
que me acusan día a día por mi vida
pero aman mi muerte.
Y yo aquí, pusilánime y sucia,
llena de barro e intenciones,
estoy escribiendo a tu dignidad mil canciones
para que no peque tu alma en mis dolores
y se funda en cada amor que me resta
antes de la arena de la sepultura.
Estoy llenándome de todas las razones
para escucharte sin oídos
y amarte con expresiones
que ni yo misma sé
como suenan en el alma.
Solo sé que vibran desde la montaña hasta tu vuelo,
esa libertad de poder gritar por mí
en honor a mi cautiverio.
Más yo,
te quiero infinitamente por eso
y te escribo mi testimonio en medio de flores silvestres, arena de monte y gente mala que matan el cuerpo, pero no el alma.
Esta noche estoy escondida para ti,
para poder escribirte.
Todo para poder decirte:
que te amo
y estas manos
están volando prontas
felices.