P
Paloma Martin
Invitado
A veces los días
quedan bajo tierra,
cubiertos de silencios
y parece que no
hubiera más vida
para las voces.
En ese lugar
se engendran letras igual,
que como musgos
crecen en la humedad
de la saliva
tapizando la garganta
de verde terciopelo.
Ascienden
hasta los labios
y de la nada
nace una poesía
que se abre
como una flor,
iluminada
por el sol
de un nuevo día.
quedan bajo tierra,
cubiertos de silencios
y parece que no
hubiera más vida
para las voces.
En ese lugar
se engendran letras igual,
que como musgos
crecen en la humedad
de la saliva
tapizando la garganta
de verde terciopelo.
Ascienden
hasta los labios
y de la nada
nace una poesía
que se abre
como una flor,
iluminada
por el sol
de un nuevo día.
Última edición por un moderador: