Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Mi mal se encuentra saciado de amores desconocidos,
paisajes desconsolados y rostros entumecidos.
Mi mal palpita flagrante, aumentando su alarido,
con cada estaca sangrante, que esparce su contenido.
Mi mal subsiste maltrecho, entre llantos y penumbras,
que le hacen vivir en un lecho de oscuras y crueles sombras.
Mi mal muere en cada beso y renace en cada llanto.
¡Mi mal subsiste en los versos, que hablan del desencanto!
Es un mal que vive dentro de mi alma moribunda,
y sale de su guarida cada vez que ve penumbra.
Es un mal petrificado, que ametralla mi conciencia
y mantiene maniatada mi corrompida inocencia.
Muere con cada destello de luz que entra en mis entrañas.
Con cada “te quiero” perece, convirtiéndose en metralla.
Tan real y tan amante que es parte de mi escritura;
Versos de odio le relatan; Versos de amor le torturan.
Un mal que habita campante por los huecos de mi alma,
pero que desaparece con cada rayo del alba.
La luz es su mayor muerte, las sonrisas su verdugo,
mal que habitas en mi mente, ¡Estos versos son tu yugo!
paisajes desconsolados y rostros entumecidos.
Mi mal palpita flagrante, aumentando su alarido,
con cada estaca sangrante, que esparce su contenido.
Mi mal subsiste maltrecho, entre llantos y penumbras,
que le hacen vivir en un lecho de oscuras y crueles sombras.
Mi mal muere en cada beso y renace en cada llanto.
¡Mi mal subsiste en los versos, que hablan del desencanto!
Es un mal que vive dentro de mi alma moribunda,
y sale de su guarida cada vez que ve penumbra.
Es un mal petrificado, que ametralla mi conciencia
y mantiene maniatada mi corrompida inocencia.
Muere con cada destello de luz que entra en mis entrañas.
Con cada “te quiero” perece, convirtiéndose en metralla.
Tan real y tan amante que es parte de mi escritura;
Versos de odio le relatan; Versos de amor le torturan.
Un mal que habita campante por los huecos de mi alma,
pero que desaparece con cada rayo del alba.
La luz es su mayor muerte, las sonrisas su verdugo,
mal que habitas en mi mente, ¡Estos versos son tu yugo!