luci2
Poeta adicto al portal
La madre
Recuerdo el día de la buena noticia,
Así como cuando supe que no llegarías
ni podría abrazarte, ni cantarte nanas.
Eras un hijo deseado, no fuiste concebido,
Por un amor correspondido.
Eso no importaba, mi entereza ayudaba,
Para seguir contigo adelante.
Antes de sentirte en mi vientre,
Tristemente, ya te había soñado.
¡Tenías apenas cinco años
y eras secuestrado!.
Mi llanto era tan doloroso,
Como el asombro de saber
Que mis días sin tí,
Aun podrían tener sentido.
No te tengo, pero te siento en cada niño,
Cuando ellos me sonríen, cuando me consienten,
Cuando les canto nana y les doy el descanso.
Cuando juego con ellos y salto riendo.
Tu rostro invisible, se dibuja en cada uno de ellos.
El hijo
Mi querida madre,
a pesar de que nunca vi,
Tus ojos llorar por mí,
Ni tu sonrisa iluminar aquella
Que sería mi habitación.
El escaso tiempo que permanecí en tu vientre,
Tuve la certeza, que hubiese sido,
El hijo más afortunado del Universo.
Porque tu estilo de amar es profundo,
Tu sentir intenso, tus suspiros y versos,
Hermosas melodías que mecen el viento.
Aunque mi padre no supo valorarte,
Ni darle sentido a tu merecida vida,
Yo te confieso madre,
En estas líneas , que mi vida,
Estuvo y está unida a la tuya,
Te regalo ese amor puro, que aun te cuida.
Yo también recuerdo ese triste día,
No sabía llorar todavía, sin embargo,
Mi corazoncito, se deshizo en arenas,
De una playa, donde tú llorabas
En la orilla, donde te sentaste,
Aquel nefasto día.
Recuerdo el día de la buena noticia,
Así como cuando supe que no llegarías
ni podría abrazarte, ni cantarte nanas.
Eras un hijo deseado, no fuiste concebido,
Por un amor correspondido.
Eso no importaba, mi entereza ayudaba,
Para seguir contigo adelante.
Antes de sentirte en mi vientre,
Tristemente, ya te había soñado.
¡Tenías apenas cinco años
y eras secuestrado!.
Mi llanto era tan doloroso,
Como el asombro de saber
Que mis días sin tí,
Aun podrían tener sentido.
No te tengo, pero te siento en cada niño,
Cuando ellos me sonríen, cuando me consienten,
Cuando les canto nana y les doy el descanso.
Cuando juego con ellos y salto riendo.
Tu rostro invisible, se dibuja en cada uno de ellos.
El hijo
Mi querida madre,
a pesar de que nunca vi,
Tus ojos llorar por mí,
Ni tu sonrisa iluminar aquella
Que sería mi habitación.
El escaso tiempo que permanecí en tu vientre,
Tuve la certeza, que hubiese sido,
El hijo más afortunado del Universo.
Porque tu estilo de amar es profundo,
Tu sentir intenso, tus suspiros y versos,
Hermosas melodías que mecen el viento.
Aunque mi padre no supo valorarte,
Ni darle sentido a tu merecida vida,
Yo te confieso madre,
En estas líneas , que mi vida,
Estuvo y está unida a la tuya,
Te regalo ese amor puro, que aun te cuida.
Yo también recuerdo ese triste día,
No sabía llorar todavía, sin embargo,
Mi corazoncito, se deshizo en arenas,
De una playa, donde tú llorabas
En la orilla, donde te sentaste,
Aquel nefasto día.
Última edición: