El detalle de toda tu ausencia

Rey de la Patagonia

Poeta adicto al portal



A veces te echo de menos

y me siento a recordarte,

como si le faltara una cuerda a mi guitarra

como si le faltara un hoja a mi cuaderno

como si de pronto no encontrara

uno de mis zapatos,

así te echo de menos.


De pronto percibo que el reloj

tiene once horas,

que se detuvo a las ocho,

que no han sonado las campanas,

que es de día de nuevo,

que me ha crecido demasiado la barba

y que no hay fuego en esta casa

hace ya demasiados días.


Yo juego a olvidarte

y recorro la casa buscando algo

que jamás encuentro,

un encendedor que me sirva,

una falla en mis camisas,

el final de las cornisas,

o en la cara del perro, una sonrisa,

y busco aquella caja vacía

que imagino dejaste,

esa caja que pintabas con tus manos

cuando las palabras dormían

y el tiempo moría

sin siquiera darnos cuenta.


Yo juego a olvidarte

y lo logro la mayor parte de día,

te olvido completamente

mientras recorro la casa

buscando algo que jamás encuentro,

pero tú,

te conviertes en la cuerda que falta,

en la hora que falta,

en la música exacta,

en una llamada perdida,

en un otoño completo,

en el encendedor que enciende

y en el zapato que encuentro.


Eres el detalle de toda tu ausencia

y te conviertes invariablemente

en casi un día completo de olvido,

yo no contesto el teléfono,

y tú eres la verde luz palpitante

el resto de la vida,

justo a las ocho

y por once horas exactas.


Un día de estos debo afeitarme

dar cuerda al reloj,

y comprar un nuevo encendedor,

a veces te echo de menos

y juego a olvidarte,

y recorro la casa

buscando algo que jamás encuentro,

y te conviertes perdurablemente

en el detalle donde cabe

toda tu ausencia.


A veces te echo de menos

y me siento a recordarte.

…​
 
Última edición:
Para mi humilde conocimiento literario y poético, has logrado una agradable y hermosa composición de versos libre.
Fue muy placentero el leerte hermano poeta. Feliz año nuevo!
 


A veces te echo de menos

y me siento a recordarte,

como si le faltara una cuerda a mi guitarra

como si le faltara un hoja a mi cuaderno

como si de pronto no encontrara

uno de mis zapatos,

así te echo de menos.


De pronto percibo que el reloj

tiene once horas,

que se detuvo a las ocho,

que no han sonado las campanas,

que es de día de nuevo,

que me ha crecido demasiado la barba

y que no hay fuego en esta casa

hace ya demasiados días.


Yo juego a olvidarte

y recorro la casa buscando algo

que jamás encuentro,

un encendedor que me sirva,

una falla en mis camisas,

el final de las cornisas,

una sonrisa en la cara del perro,

y aquella caja vacía

que imagino dejaste,

esa caja que pintabas con tus manos

cuando las palabras dormían

y el tiempo moría

sin siquiera darnos cuenta.


Yo juego a olvidarte

y lo logro la mayor parte de día,

te olvido completamente

mientras recorro la casa

buscando algo que jamás encuentro,

pero tú,

te conviertes en la cuerda que falta,

en la hora que falta,

en la música exacta,

en una llamada perdida,

en un otoño completo,

en el encendedor que enciende

y en el zapato que encuentro.


Eres el detalle de toda tu ausencia

y te conviertes invariablemente

en casi un día completo de olvido,

yo no contesto el teléfono,

y tú eres la verde luz palpitante

el resto de la vida,

justo a las ocho

y por once horas exactas.


Un día de estos debo afeitarme

dar cuerda al reloj,

y comprar un nuevo encendedor,

a veces te echo de menos

y juego a olvidarte,

y recorro la casa

buscando algo que jamás encuentro,

y te conviertes perdurablemente

en el detalle de toda tu ausencia.


A veces te echo de menos

y me siento a recordarte.

…​

Olvido para no dejar que el oxido vegetal sea selva.
se anuda una necesidad, un recuerdo que sincopado
se hace temblor de sensaciones. felicidades.
luzyabsenta
 

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