coral
Una dama muy querida en esta casa.
¡El día que deje de soñar!
No titilarán mas las estrellas
en el cielo y en oscuras ruinas
quedará la luna y los luceros,
se consumirá el corazón en mi pecho
y en mis poros no entrará el aire puro
y en mis poros no entrará el aire puro
que da la vida con el crepúsculo y el viento.
El día en que deje de soñar, no percibiré
el aroma de las flores, ni el amor recordaré,
el aroma de las flores, ni el amor recordaré,
ni escribiré mis cuitas con reproche
y no sentiré la dulce calma, soñando con amores.
y no sentiré la dulce calma, soñando con amores.
¡El día que deje de soñar! pasarán por mi lado
las sombras del pasado, cubriendo de luto,
las sombras del pasado, cubriendo de luto,
todos esos momentos que tanto amo,
¡cuando me siento a dibujar mi último verso!
¡cuando me siento a dibujar mi último verso!
Construyendo castillos de arena, remontándome
en las olas, batiendo mis alas cual pañuelo blanco
en las olas, batiendo mis alas cual pañuelo blanco
dibujando en el firmamento a mi dulce amado,
atracando su barco, en mi puerto imaginario.
atracando su barco, en mi puerto imaginario.
No escuchare ritmo de gaitas acompañando
a una orquesta de cigarras, susurrando en mi oído,
a una orquesta de cigarras, susurrando en mi oído,
y una voz recitando mil palabras, dando vida a mi alma,
¡El día que deje de soñar¡ estaré para siempre dormida,
envuelta en sabanas blancas y con un crucifijo entre mis manos;
¡El día que deje de soñar¡ estaré para siempre dormida,
envuelta en sabanas blancas y con un crucifijo entre mis manos;
y simplemente estaré desnuda de todo sentimiento, esperando
en la oscura noche, con mi piel congelada sin ningún recuerdo,
en la oscura noche, con mi piel congelada sin ningún recuerdo,
sin tener quien me rescate del imperio de los muertos.
¡El día que deje de soñar!...
¡El día que deje de soñar!...
Prudencia Arenas
Coral
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