Maite Aranguren
Poeta que considera el portal su segunda casa
Inerte en el faldón de tu cara
Pieles forradas de escamas
Me perduran las andanzas
De Quijote y Sancho Panza
Veo molinos de viento
Sin escapar de sus garras
Preguntando al posadero
Por delirios, mal agüero
Iris clavados al cielo
Retorcidos, nuestros dedos
El, caballero andante
Su montura, rocinante
Neuronas hechas pavesas
Cenizal de mi cerebro
En un lugar de la Mancha
Donde Castilla es más ancha
Los recuerdos se han borrado
Tras los infantiles mantos
Y entre paisajes hermosos
Dulcinea, del Toboso
Oigo alguien que dice
No te desvivas, no rige
Contestando una voz bella
Ya, pero yo sí se quien es ella
Pieles forradas de escamas
Me perduran las andanzas
De Quijote y Sancho Panza
Veo molinos de viento
Sin escapar de sus garras
Preguntando al posadero
Por delirios, mal agüero
Iris clavados al cielo
Retorcidos, nuestros dedos
El, caballero andante
Su montura, rocinante
Neuronas hechas pavesas
Cenizal de mi cerebro
En un lugar de la Mancha
Donde Castilla es más ancha
Los recuerdos se han borrado
Tras los infantiles mantos
Y entre paisajes hermosos
Dulcinea, del Toboso
Oigo alguien que dice
No te desvivas, no rige
Contestando una voz bella
Ya, pero yo sí se quien es ella
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