Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me acabé bebiendo el silencio de tu sombra
cuando terminas definitivo tu ausencia
y me haces parte de un día después,
el año siguiente, un decenio posterior.
Se fueron las palabras caras
y los lujos de las expresiones que viajaban en limosina;
todas aquellas palomas doradas que abrimos
sin pedir permiso al viento
ni al sol.
Yo, esta mujer que por un tiempo te respiró,
yo misma tragué ron añejo de silencios
y ví cómo sin voz y el cuerpo seco
deshizo mi voluntad Galatea
en miles de pedazos
que nunca me unió
el tiempo.
cuando terminas definitivo tu ausencia
y me haces parte de un día después,
el año siguiente, un decenio posterior.
Se fueron las palabras caras
y los lujos de las expresiones que viajaban en limosina;
todas aquellas palomas doradas que abrimos
sin pedir permiso al viento
ni al sol.
Yo, esta mujer que por un tiempo te respiró,
yo misma tragué ron añejo de silencios
y ví cómo sin voz y el cuerpo seco
deshizo mi voluntad Galatea
en miles de pedazos
que nunca me unió
el tiempo.